Manejo de viveros y siembra en campo.

Existen dos formas generales de establecer y manejar un vivero de chontaduro, independientemente que el cultivo sea para la producción de palmito o de fruto, las cuales involucran similitudes en a mayoría de labores: a) En eras o camas b) En bolsas negras de polietileno de 15 cm. x 20 cm. Es importa...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores Principales: Reyes Cuesta, R., Arana Velez, D., Peña Roja, E.A.
Formato: Otro (Other)
Lenguaje:Español (Spanish)
Publicado: Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria 2000
Materias:
F01
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12324/17777
Descripción
Sumario:Existen dos formas generales de establecer y manejar un vivero de chontaduro, independientemente que el cultivo sea para la producción de palmito o de fruto, las cuales involucran similitudes en a mayoría de labores: a) En eras o camas b) En bolsas negras de polietileno de 15 cm. x 20 cm. Es importante tener en cuenta que el vivero debe ser establecido cerca de una fuente de agua permanentemente y al sitio de siembra definitiva. Se debe disponer de mínimo 8.000 semillas para sembrar 5.000 palmas/ha y de 10.700 semillas para sembrar 6.666 palmas. En cuanto a la preparación del suelo, se debe utilizar tanto para siembra en eras como en bolsas, un sustrato suelto y sin terrones en algunas ocasiones en mezcla con arena o aserrín de madera. Durante los 10 primeros días después de la siembra se considera que las plantas se encuentran en período de establecimiento, por lo cual dependiendo de las lluvias, es necesario regar diariamente para conservar una buena humedad. El área de vivero debe ser cubierta por un sistema de sombrío que puede ser construido con material vegetal o con material sintético con graduación para paso de luz. Se deben efectuar controles de malezas en los alrededores del vivero, dentro de las eras o bolsas y en las calles. También se debe realizar revisión semanal para detectar a tiempo plagas y enfermedades producidas por hongos del suelo o foliares, que pueden reducir considerablemente el número de palmas aptas para el transplante. Las plantas están listas para su transplante definitivo entre 4 y 6 meses después de permanecer en vivero. Para esto se debe hacer la selección final de las mejores palmas y llevarlas al sitio definitivo, pero se debe tener en cuenta que se debe dejar como mínimo un 10 por ciento, 200-300 palmas/ha, para realizar resiembras de plántulas que en el momento del transplante quedan estropeadas.