Rafael Pardo Buelvas

"El mayor problema de política económica es asegurarse de que las soluciones que se dan a problemas específicos no contradigan los principales objetivos de un plan de gobierno, pues es frecuente que una medida para solucionar el problema de los ganaderos vaya en contra del propósito de una mone...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Urrutia, Miguel
Publicado: 2015
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11445/2681
Descripción
Sumario:"El mayor problema de política económica es asegurarse de que las soluciones que se dan a problemas específicos no contradigan los principales objetivos de un plan de gobierno, pues es frecuente que una medida para solucionar el problema de los ganaderos vaya en contra del propósito de una moneda sana, o que un subsidio resulte inflacionario y perjudique al consumidor. Rafael Pardo Buelvas siempre consideró que era necesario hacer el esfuerzo intelectual de enmarcar toda decisión dentro de una política global congruente. Por esa razón fue uno de los mejores Ministros de Agricultura que el país ha tenido en las últimas décadas. Convencido que el plan de gobierno tenía como propósito primordial apoyar la agricultura, a los campesinos de menores recursos y a las regiones más pobres, como su tierra de Córdoba, nunca vaciló en tomar posiciones transitoriamente impopulares cuando estaba Miguel Urrutia Montoya convencido que éstas contribuirían a un esquema de desarrollo que él compartía. Tuvo también la visión de apoyar el inicio de nuevos esquemas como el Desarrollo Rural Integrado (DRI), la investigación agrícola enfocada hacia el pequeño productor campesino, y el revolucionario proyecto de los ''cinturones verdes'' que garantizarían un racional desarrollo urbano y regional. En su memoria se debería revivir esta última iniciativa. Estos proyectos de gran alcance, y no las decisiones fáciles y populares de corto plazo, lo apasionaban. Por eso quienes colaboramos con él en el gobierno lo admiramos. Pero también porque con su sentido de humor, lealtad y franqueza resultaba ser el amigo ideal. Su suerte fue una última contribución al futuro de la nación. Demostró que el terrorismo nunca tiene justificación y que la violencia política es absurda."