La reforma tributaria, las empresas y su estructura financiera

"Al juzgar los resultados económicos de una empresa con base en el Estado de Ganancias y Pérdidas, es necesario distinguir los resultados operacionales de los finales o netos. Los primeros nos indican el desempeño del negocio en sus operaciones básicas, las cuales, ayudadas por los otros ingres...

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Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Orozco, Guillermo
Publicado: 2015
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11445/2437
Descripción
Sumario:"Al juzgar los resultados económicos de una empresa con base en el Estado de Ganancias y Pérdidas, es necesario distinguir los resultados operacionales de los finales o netos. Los primeros nos indican el desempeño del negocio en sus operaciones básicas, las cuales, ayudadas por los otros ingresos no operacionales, son las que entran a cubrir los gastos financieros, así también como las cargas fiscales, para producir, en esa forma, los resultados netos. Esta sencilla jerarquización de los resultados se pasa frecuentemente por alto y conduce a diagnósticos errados sobre los problemas de una empresa, y por consiguiente, a la adopción de planes y estrategias inadecuadas. Es necesario distinguir si una actividad es o no negocio de los resultados finales, que pueden ser consecuencia de una estructura financiera no apropiada. Las razones que las compañías tienen para adoptar determinada estructura financiera son múltiples, tales como el costo de las fuentes de financiación, su comparación con la rentabilidad de la compañía, el plazo, y las consecuencias sobre las utilidades de los accionistas, entre otras. Tradicionalmente en Colombia, ha existido una mayor motivación por utilizar el endeudamiento por parte de las empresas. A partir de la expedición de la Ley 75 de 1986 se busca que éstas adquieran una más equilibrada preferencia por capitalizarse y que en esa forma entren a formar parte más activa en la demanda por el ahorro nacional para darle a éste participación en el capital accionario del sector productivo. En este terreno, la Ley 75 de 1986 dio dos trascendentales pasos con la no deducibilidad parcial de los gastos y costos financieros, y la eliminación de la doble tributación sobre los dividendos."