Los códigos deontológicos en el Ecuador. Un diagnóstico de su acceso y sus características estructurales (2015)

Desde la forja del famoso Código de Hammurabi, fechado en el año 2200 a.C., pasando por el memorándum difundido por Benjamín Harris en 1690 (Barroso, 2011, pp. 142 - 3), lo cierto es que la profesión periodística ha ido desarrollando distintos conjuntos de normas para facilitar la asunción de alguno...

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Detalles Bibliográficos
Autores Principales: Barredo Ibanez, Daniel, Promoción III de la Maestría en Periodismo
Formato: Capítulo de libro (Book Chapter)
Lenguaje:Español (Spanish)
Publicado: Sociedad Latina de Comunicación Social 2015
Materias:
Acceso en línea:https://repository.urosario.edu.co/handle/10336/28591
Descripción
Sumario:Desde la forja del famoso Código de Hammurabi, fechado en el año 2200 a.C., pasando por el memorándum difundido por Benjamín Harris en 1690 (Barroso, 2011, pp. 142 - 3), lo cierto es que la profesión periodística ha ido desarrollando distintos conjuntos de normas para facilitar la asunción de algunos principios básicos; unos principios que varían globalmente en función de los elementos esenciales de cada cultura periodística (Oller y Barredo, 2013), pero que tienden a conformar un corpus que Baranda del Campo (2014) sintetiza de la siguiente manera: “La información ha de ser verídica, cierta, objetiva y ajustada a la realidad. Debe resultar completa y sin manipular, comprensible, asequible y ágil” (p. 256). Esos adjetivos forman un ideal para los profesionales de los medios de comunicación, aunque no olvidemos que hay numerosos elementos que dificultan –a veces, directamente, imposibilitan- su materialización. En un trabajo anterior propusimos algunos tabúes que tendían a restringir los flujos informativos en el periodismo español (Barredo, 2011), los cuales proceden permanecen en el contexto simbólico como resultados de un devenir sociocultural. Dichos tabúes, además, se ven influenciados por diversas causas, algunas de ellas inextricables a la cotidianidad individual, como el sexo, la ideología, las creencias religiosas, el lugar de nacimiento, entre otros (Shoemaker y Reese, 1996). Todos esos factores –junto a aspectos como las rutinas y las líneas rojas profesionales- configuran el imaginario de los periodistas y, por tanto, determinan en mayor o en menor medida la construcción de la información.