Identity and Youth

La juventud, aunque comprometida con este soporte corporal, es una entidad más abstracta, más determinada por una cambiante dimensión imaginaria y simbólica.  Juventud e identidad están tramadas porque una aspira, incluso con cambios, al mantenimiento, la otra, incluso con mantenimiento, al cambio....

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Yurman, Fernando
Formato: Artículo (Article)
Lenguaje:Español (Spanish)
Publicado: Universidad del Rosario / Universidad de Los Andes / Universidad Complutense de Madrid 2010
Materias:
Acceso en línea:https://revistas.urosario.edu.co/index.php/disertaciones/article/view/3935
http://repository.urosario.edu.co/handle/10336/15209
Descripción
Sumario:La juventud, aunque comprometida con este soporte corporal, es una entidad más abstracta, más determinada por una cambiante dimensión imaginaria y simbólica.  Juventud e identidad están tramadas porque una aspira, incluso con cambios, al mantenimiento, la otra, incluso con mantenimiento, al cambio. Esta fricción es esencial. Aquí ya no por el peso de la historia dominante en una sociedad, sino por el simple ciclo vital que sostiene la historia, y quizás la trasciende. Lugar de ideales, donde retornan las normas trasmitidas con una posibilidad de reinicio. La identidad es por ello una referencia insoslayable para aproximarnos a este período. En ese ámbito, como en un molinete,  se arremolinan las diversas formas identificatorias y discernirlas resulta fundamental. A la heterogeneidad social y cultural, a la globalización y los nuevos lugares y pertenencias, se suma hoy el desdibujamiento de lo que se llamaba juventud. Probablemente el internet, esa aldea sin tiempo y espacio, donde cualquiera es el centro del círculo y simultáneamente resulta excéntrico, determinan a ";la juventud"; como la nueva antigüedad. El sujeto digital absorbe como un secante todas las edades y la virtualidad lo transforma. Cada mañana habrá de elegir entre mirar la calle por la ventana de su casa o mirar el planeta por la pantalla de su computadora, y esa divergencia inevitable lo constituye, determina su identidad, lo confronta con su cuerpo y con un Otro cada vez más fantasmal. Las alianzas y desencuentros entre virtualidad y realidad debaten otra temporalidad, y las generaciones, la clásica juventud, pierde sus viejas fronteras.